Capítulo I. Preparación vs. improvisación

Donde se da la bienvenida al mundo del pinball virtual en general y a esta página web en particular, y se alienta al lector a la construcción de una máquina propia.

Déjame darte la bienvenida a esta brand new
Se dice «nuevo a estrenar»
página web. O blog. O como lo quieras llamar… El caso es que estás aquí, y esto es para mí motivo de orgullo y satisfacción
¡No me copies las frases leñe!
. Me llamo Samuel y soy aficionado al pinball desde pequeño. Especialmente al pinball virtual, ya que los reales cada vez escasean más (y te gastas dinerito siempre que juegas). Quiero que sepas que me he visto en la misma situación en la que seguramente estés ahora, preguntándome qué es exactamente un pinball virtual, qué componentes lleva, qué conocimientos previos necesito, cuáles son las herramientas indispensables, etc… Y seguramente tu cabeza haya llegado al punto de saturación. Te diré lo que a mí me ha servido: improvisa.

Dirás: «WTF?
Aclaro: WTF = What The Fuck = ¿pero qué co..?
¿cómo voy a improvisar con todo lo que se necesita? ¿No será mejor planificar?».

Y yo te responderé: «Tienes razón, pero la improvisación te ayuda a resolver los problemas que te encuentres, gracias al pensamiento lateral».

Es decir: Sí, tienes que saber qué quieres hacer, y tener una idea general de cómo vas a hacerlo, pero habrá cosas que planifiques sobre la marcha. Existen preguntas que no podrás resolver al momento, y otras que tendrás que tener claras desde casi el principio pero cuya respuesta irá cambiando según avances. Por ejemplo: ¿uso dos, tres, cuatro o cinco pantallas? Pues yo al principio iba a usar dos, pero al precio al que podía conseguir un monitor extra y el resultado final que iba a suponer me hizo replanteármelo en el mismo momento en que estaba en la tienda.

Pero vamos a lo importante: ¿Eres capaz de crear un pinball virtual? Te respondo con varias preguntas: ¿puedes manejar una herramienta? ¿puedes pulsar botones? ¿puedes utilizar un teclado y un ratón? Si la respuesta a todo esto es sí, entonces mi respuesta es: ¡por supuesto que puedes fabricarte un pinball virtual!

Segunda pregunta: ¿Tengo tiempo para fabricarme un pinball virtual? Tengo un amigo cubano que me suele decir: «hay más tiempo que vida». Es tu proyecto, eres tú quien lo va a crear, con o sin ayuda, pero tú al fin y al cabo. Si realmente quieres hacerlo, claro que tienes tiempo. Puede que le eches dos o tres horas a la semana, o puede que, como yo, la COVID-19 hace que dispongas de varias horas al día. La pregunta no es si tienes tiempo, sino cuánto vas a tardar en construirlo. Cuando tengas hecha estimación, multiplica por tres. Eso te dará una medida aproximada. Aunque «gracias» a la situación que estamos viviendo en 2020, lo que se me antojó que tardaría entre seis meses y un año, se convirtió en menos de tres meses. Magnífico
¡Magnífico!
.

Tercera pregunta: ¿Tengo dinero suficiente? No conozco tu bolsillo, pero te diré que lo que creas que vas a gastarte, multiplícalo por dos. Solo por si acaso. Si algo me ha enseñado este proyecto es el valor de las pequeñas cosas. Y por pequeñas cosas me refiero a tornillos, arandelas, tuercas y otros elementos de ferretería. Me he gastado más en estas cosas que en madera o en cristal. En serio. Y me dirás: ok, ¿qué estimación me hago? Pues ten en cuenta lo siguiente: Yo me he gastado, sin contar las herramientas ni la decoración (por suerte esta última me va a salir gratis, que a día de hoy no la tengo aún) aproximadamente 700 €. Si cuento además lo que me he gastado en herramientas (que me servirán para futuros proyectos) el presupuesto asciende a algo más de 900 €. ¡Pero no tienes por qué gastarte lo mismo! En unos días actualizaré esta entrada con una hoja de cálculo (no renal, sino de esas de números) en la que se muestre el gasto en cada apartado. Pero para que te hagas una idea rápida: mi máquina tiene una televisión de 32″, un monitor de 19″, otro monitor de 15″, un pc i5 de segunda generación con un tarjeta gráfica GT 710 de 512 Mb, más controladora, botones, tirador, altavoces, ventiladores y unas patas que no son las óptimas, pero sirven. Sin feedbacks como solenoides o leds. Unas partes de segunda mano, otras compradas a tiendas especializadas (iré especificando en próximas entradas), otras improvisadas por mi parte. No son las características óptimas, pero funciona. Las amistades están esperando a que termine el lockdown para venir a jugar. Si eres una persona soltera te puede servir hasta para ligar (múltiples personas de diferente condición sexual han pedido venir a jugar a casa, cuando nunca antes han estado en mi casa). Así que no, no te hace falta una televisión 4K de 42″ con una CPU i7 y una tarjeta gráfica de última generación (si no sabes qué es todo esto, no te precocupes, se aclarará en entradas posteriores). Tu presupuesto puede ajustarse. No te hace falta tenerlo todo.

Para poder ilustrar este último punto: ¿Cuánto hace que no juegas a un pinball «real»? Pues antes de empezar a construir nada, vete a buscar uno (puedes utilizar la página findapinball.com para ver cuáles hay cercanos a tu localización), juega unas cuantas partidas, y decide que es para ti «imprescindible» y qué es «recomendable». Calcula cuánto puede costarte cada una de las «cosas» que quieres instalar, y haz el presupuesto a partir de ello. Además, recuerda que el tiempo es oro, y esto juega tu favor: Si crees que necesitas más dinero del que te puedes gastar, alarga el tiempo de construcción. Empieza a construirlo ahora, pero hazlo de manera que puedas ampliar en un futuro sin demasiado esfuerzo.

Por último, te lanzo alguno de los comentario que te dirán los cuñaos
Cuñao de España
y otros señores
Señor pensado un improperio adecuado
y señoras
Señora armándose de paciencia
:

  1. A ver si creces de una vez.
  2. Si eres hombre: «los tíos y sus juegos».
  3. Si eres mujer: «pareces un tío».
  4. Si tienes pareja: «tu pareja te va a matar».
  5. Si no tienes pareja: «por cosas así no tienes pareja».
  6. Si tu pareja no comparte tus gustos: «¿dónde quieres que pongamos eso?».
  7. Todos cuando lo hayas terminado: «¿cuándo nos invitas a tu casa?»

Y ahora respuestas a esas preguntas:

  1. No sabía que un niño podía manejar herramientas de carpintería y electrónica.
  2. No sabía que el ocio era un elemento heteropatriarcal.
  3. Ver repuesta 2.
  4. Mi pareja tiene sus gustos, yo los míos. No creo que sea motivo de divorcio.
  5. No sabía que aprender carpintería, electrónica e informática te hiciera menos atractivo/a.
  6. Pues podemos quitar uno de tus cuatro armarios de (póngase aquí el vicio de la pareja, como ropa, juegos de mesa, zapatos, figuritas, libros, copas de todos los tamaños, adornos, plantas, etc.).
  7. Cada partida cuesta 1 €.

Ahora que ya queda todo claro, que ya sabes que tienes la capacidad, el tiempo y el dinero para construir tu pinball virtual, pasa al capítulo II.

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